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GorizTemperaturas más agradables, más horas de luz y la vegetación mostrando sus mejores colores. La primavera llega con muchos reclamos para practicar el montañismo, pero no hay que olvidar que el tiempo en esta época es variable e inestable y el refranero asegura que “mayo tiene en sí tres meses malos”. La meteorología es así un aspecto al que hay que estar especialmente atento; y de manera muy especial en las rutas por el Pirineo, donde no solo puede variar rápidamente, sino que es fácil pasar calor en las localidades del fondo de los valles y al ganar altura encontrarse con nieve y condiciones muy duras.

 

La primera norma debe ser por tanto conocer si en la ruta que se planea hay nieve, consultando la información meteorológica de montaña en la web de la Agencia Española de Meteorología, elaborada a partir de los datos facilitados por los refugios de la FAM. Además, si el destino es uno de estos refugios, en www.alberguesyrefugios.com se puede ver en tiempo real el estado del cielo a través de sus webcams y consultar la situación de las rutas, reportada por los guardas.

Para planificar cualquier actividad con seguridad hay que atender a las temperaturas máximas y mínimas, la sensación térmica, el viento, la probabilidad de precipitación y, si hay previsión de lluvia, la cota de nieve.

Si queda nieve, la ruta debe tratarse como una actividad invernal; no solo para llevar el material técnico necesario, sino también para plantearse si tenemos la experiencia necesaria para afrontarla. Siempre que haya nieve, existe un factor de peligro porque en circunstancias desfavorables, incluso los aludes de tamaño 1, los más pequeños, pueden provocar lesiones severas.

Si por el contrario no hay nieve en el recorrido, plantearemos la ruta como lo haríamos en verano, pero siempre incluyendo en la mochila un extra de ropa de abrigo, sin olvidar guantes y gorro.

Por otra parte, la previsión de calor también supone en esta época un riesgo añadido al fundirse los restos de nieve. Así, los torrentes pueden activarse rápidamente aunque no llueva y un barranco que por la mañana se cruzaba sin problemas, puede ser infranqueable unas horas más tarde. La precaución debe extremarse al caminar por neveros, ya que con esta activación se van horadando por la base y nuestro peso puede ser el motivo de que finalmente se hundan y suframos una peligrosa caída.

Con estas previsiones, no solo disminuiremos el riesgo de accidentes y percances sino que seguro disfrutaremos más de las rutas por las montañas de Aragón, que ciertamente en primavera ofrecen una de sus caras más espectaculares. En la web de Senderos Turísticos de Aragón se pueden consultar cientos de propuestas para elegir según nuestras preferencias y capacidad.

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Un claro ejemplo de la variabilidad del tiempo en primavera: La terraza del refugio de Góriz el día 20 de abril (izquierda) y el 21 (derecha).

 

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